Con el apoyo del INTA, los productores de Entre Ríos recuperarán una actividad tradicional y ancestral, la vitivinicultura, que destacó a la zona a principios de siglo.
Por ello, el jefe de la agencia de extensión rural del INTA Victoria, Raúl Brassesco, aseguró: “Así como Mendoza tiene el Malbec y La Rioja el Torrontes, nuestra zona en poco tiempo tendrá su cepa emblema: la Tannat o la Marcelane, esta última aún en proceso de prueba”.
Asimismo, la proyección comercial genera expectativa entre los vitivinicultores, ya que en la actualidad la producción está destinada a autoconsumo y al consumidor local ligado al turismo rural.
“El paladar de los argentinos está adaptado a los vinos de Cuyo, mientras que los realizados en Entre Ríos se están incorporando a la mesa de los argentinos y, algunos de ellos, se asemejan al paladar francés”, sostuvo el especialista.
Fuente: analisisdigital.com.ar

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