Dos muertes, dos historias marcadas por la misma trama. Eran jóvenes, les gustaba el rock nacional y ambas desaparecieron el mismo día, fueron secuestradas y asesinadas por hombres.
El sábado 1 de abril, Micaela salió a bailar con amigas y desapareció cuando volvía sola a su casa. Le había enviado un mensaje a su novio, para avisarle que regresaba caminando hasta su departamento. Pero nunca llegó.

Esa misma noche, Araceli había ido a cenar a la casa de unos amigos. La cena se extendió y siguió con ellos durante la madrugada. Cuando emprendió la vuelta a su casa, le envió un mensaje de voz a su madre. Le pidió que ponga la pava y prepare el mate. Esperaba desayunar con ella, pero nunca llegó.

No sólo fueron víctimas de psicópatas sexuales. La muerte de las chicas es el efecto colateral de un sistema de corrupción, el inevitable resultado de una cultura machista.


M
icaela García tenía 21 años, vivía hace algunos años en el ciudad entrerriana de Gualeguay, donde cursaba el último año del profesorado en Educación Física. A los 17 años comenzó a militar en el barrio Villa las Mandarinas de Concepción del Uruguay con su grupo, Movimiento Evita. Desde el año 2013 Micaela integraba el JP Evita de Gualeguay, donde también colaboraba de forma activa.

Micaela luchaba contra la violencia machista, sumándose al armado de una mesa de trabajo contra la violencia y los femicidios. Pero finalmente padeció eso contra lo que luchó. Fue encontrada a siete días de su desaparición, en un descampado a pocos kilómetros de Gualeguay.

Los últimos estudios revelaron que murió producto de asfixia, luego de ser violada. El principal sospechoso Sebastián Wagner, de 30 años, se encuentra detenido, teniendo en cuenta que la causa continúa investigándose.

Araceli Fulles tenía 22 años, oriunda de la localidad bonaerense de Villa Ballester, partido de San Martín. Ella no había terminado sus estudios secundarios y se encontraba viviendo en la casa de sus padres con la intención de buscar trabajo. Araceli, era una joven de barrio, proveniente de una familia humilde, que no pertenecía a ningún partido político y solo luchaba por su familia y amigos.

Su caso se hizo escuchar, luego de encontrar sin vida a Micaela. Después de tantas búsquedas y allanamientos, el cuerpo de la joven de 22 años fue encontrado veintiséis días después a unos 35 centímetros de profundidad bajo una losa de escombro y cal, completamente desnudo. Era la segunda vez que la Policía hacía un allanamiento en ese lugar y el dueño del domicilio, Diego Gastón Baradacco, quien hoy se encuentra detenido como principal acusado.

niNi Una Menos es un grito colectivo contra la violencia machista. En Argentina cada 30 horas asesinan a una mujer sólo por ser mujer.

Mediante la aplicación Google Trends, logramos realizar un seguimiento sobre ambos casos que se convirtieron en tendencia en un determinado momento, como lo describe el grafico desde el 1 al 30 de abril, hubo una marcada corriente de búsqueda en los usuarios argentinos sobre un caso en particular, ya que todo el país, el mundo y los medios de comunicación hablaban de la desaparición de Micaela, la sociedad quería saber también sobre el paradero de Araceli.

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Ambos temas generaron una gran conmoción en el país en general, realizando intensas campaña de búsqueda por distintos medios. Pero quienes conocían a Araceli se encontraban en una postura desconforme con la sociedad, los medios de comunicación como de la policía, había pasado una semana de su desaparición y solo la buscaba su familia, ¿Por qué? ¿Porque no era mejor promedio? ¿Porque no era la chica ejemplar?

Araceli había abandonado el secundario hace rato, tenía problemas de adicción y su muro de facebook adviertia que su actividad principal era estar todo el día en la calle. A favor de ella tenía una mirada dulce y una sonrisa encantadora. Pero era pobre.

Sin embargo, “todas éramos Micaela”, pero ¿quién era Micaela? abanderada y mejor promedio, una chica llena de proyectos, compromiso social y activa militante del Niunamenos. Sin dudas, todos esos datos le ponen alma al nombre convertido en slogan de pedido de justicia.
El Papa Francisco, el Indio Solari, Cristina Kirchner lloraron la despedida de Micaela, como otras tantas figuras de la política argentina. Los mismos, tuvieron oportunidad de dialogar con los padres de la joven entrerriana, pidiendo que recen por él, cantando su tema favorito, y apoyando políticamente el acompañamiento de la justicia.

Pero los padres de Araceli, no recibieron el llamado de nadie, no fueron invitados a ningún almuerzo y su búsqueda se retrasó. A simple vista sabemos cuándo discutir la hipocresía que refuerza los estereotipos de la buena víctima. A partir de esa omisión cuando la trama marginal de pobreza-delincuencia la deja a la intemperie.
Igualmente, fueron dos historias marcadas por la misma línea, no importa la clase social, el color de piel o el partido político, todas podríamos ser víctimas. Una vez más, una realidad que duele y desnuda la maquinaria de violencia contra las mujeres.

Por Sofía Barberán.


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