Existe una confusión sobre lo que significa y lucha la “violencia de género”. Es común escuchar tanto hombres como mujeres, preguntarse por qué cuando se hace referencia a dicho título, sólo se habla de la violencia que reciben las mujeres por parte de los hombres (comúnmente de aquellos que forman parte de su propia familia).

La respuesta es sencilla y compleja a la vez. Muchos comprenden que se trata de las agresiones que sufren las mujeres por parte de sus parejas, pero al mismo tiempo, lo sienten como algo discriminatorio hacia los hombres.

La violencia de género, es la violencia dirigida hacia las mujeres principalmente por hombres en nuestra sociedad, dónde es claro que no vivimos con las mismas oportunidades, y donde generalmente existe una desigualdad en la distribución de poder.

Entonces, saquemos de discusión el sexo que cada uno tenga. Enfoquémonos en las conductas o los roles que la sociedad espera de una mujer o un hombre y en esa distribución de tareas, roles y expectativas, el lugar de la mujer ha quedado secundarizado o subordinado al varón. Por eso hablamos de “violencia de género”.

En cambio, la violencia al hombre se define como “violencia” dentro del ámbito teórico y “lesiones” en un marco legal. El maltrato al hombre existe, de ninguna forma se busca minimizar, es un problema social que necesita atención. Está constituido como un tabú social, ya que muchos hombres se sienten avergonzados a la hora de tener que realizar una denuncia o contarle a su grupo de amigos o familia sobre los golpes o amenazas que recibe por parte de su pareja mujer. Lamentable es parte de la sociedad machista en la que nos hemos criado hombres y mujeres.

En el caso de las mujeres, existe la Ley 26.485 de “Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales”. La cual, tal como dice el título de la Ley, tiene como objetivo su protección brindándole derechos y garantías al sujeto más débil en la relación: la mujer. En ninguno de sus artículos habla de una pena para la persona que las agrede. No existe el delito llamado “Violencia de género”, sino que son “delitos enmarcados en contextos de violencia de género”.

La diferencia en ambos casos es lo legal y lo social, a la mujer se la protege con la Ley 26.485 por una desventaja física, de poder y hasta económica en la que se desarrolla día a día. En cambio, el hombre está protegido por el Código Penal, si lo golpean serán “lesiones” y si lo amenazan, se caratulará como “amenazas”, pero no se lo enmarcará en un contexto de violencia de género debido a lo explicado en los párrafos anteriores.

Generalmente surge el debate sobre aquellos hombres que se sienten “violentados” por sus parejas o ex parejas al prohibirles ver a sus hijos. En estos casos, si el varón realiza la denuncia, la Justicia actuará. De ninguna manera el hombre está desprotegido en casos de violencia.

Sin dudas son dos problemáticas que existen y deben tratarse, cada una teniendo en cuenta el contexto social en el que nos desarrollamos día a día.

A continuación, se adjunta la Ley 26.485 para despejar cualquier tipo de duda sobre lo que se desarrolla en ella y lo que no:

ley_de_proteccion_integral_de_mujeres_argentina

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