Argentina ya no es secreta

 Argentina ya no es secreta

Allá por los años sesenta, para nuestra televisión, la Argentina era un secreto. Pocos fueron, por aquél entonces, quienes deambulamos con una cámara por nuestro territorio.  No existían elementos técnicos que nos permitieran registros en videotape y había que recurrir a filmaciones cinematográficas para producir documentales.
Quienes fuimos pioneros en ese género seguimos los pasos de Jorge Prelorán, Rodolfo Casamiquela, Augusto Raúl Cortazar y otros maestros que desde el cine antropológico señalaron la existencia de otro país, menos urbanizado pero donde los sueños, la pertenencia a culturas ancestrales, las creencias y la identidad no eran -no son- mercadería periodística.
No hay, desde lo audiovisual, una sola mirada a las expresiones de nuestro pueblo. Tampoco, desde el documentalismo -ni, mucho menos desde la televisión-, se puede pretender que la vida fluya en la pantalla, con posiciones objetivas. Hoy por hoy, con la vigencia de las tecnologías de la información, comunicación y entretenimiento (TICES) el acceso a la producción audiovisual se ha popularizado tanto que las pantallas se saturan con materiales muchas veces carentes de buenos contenidos.
Los abordajes a las problemáticas de los pueblos originarios, las expresiones más auténticas de nuestro folklore, las historias de vida de quienes sostienen la vigencia de nuestras identidades regionales y otros aspectos de la historia cotidiana de los argentinos no siempre llegan a la televisión con respeto y solvencia profesional. Los programadores desdeñan el aporte de los antropólogos y éstos, a su vez, no siempre comprenden el funcionamiento de la industria audiovisual.
¿Por dónde pasa el desafío? En principio porque los productores de TV aprendan a trabajar en equipos multidisciplinarios. También porque se comprenda que la televisión, a pesar de transmitirse a grandes audiencias, es un medio segmentado. Hay canales de noticias, deportes, gastronomía, de dibujos animados, documentales y otros contenidos. Esta multiplicación de pantallas es, sin dudas, una oportunidad para quienes seguimos pensando que los documentales con contenidos antropológicos siguen teniendo vigencia.
Si creemos que es así, sin dudas. Surgirán nuevas Historias de la Argentina Secreta, nuevas Aventuras del Hombre y nuevos realizadores seguirán asombrándonos desde las pantallas. Aunque la Argentina ya no es un secreto.
Por: Roberto Vacca

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