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“Con voluntad y organización, se puede terminar con el hambre en Argentina”

Sin importar banderas políticas, nuestro país tiene una gran deuda con la pobreza. Y, si algo faltaba era coronar esta situación con una pandemia que, a nivel mundial, ha generado estragos en la economía.

En todo este contexto, se empieza a popularizar la voz de Julio González, dueño y fundador de “Pastas Frescas Oralí”, quién junto a la “Asociación Argentina de Comedores “Soñando Unidos”” planean un Proyecto de Ley que podría terminar con el hambre en nuestro país.

El suelo argentino, dice González, produce 120 millones de toneladas que pueden abastecer a 420 millones de habitantes; entonces con voluntad y organización se puede terminar con el hambre en Argentina”.

Según dice el empresario, la idea es nombrada como una “contribución social empresaria” que consistiría en un 0,04 de producción que abastecería a 20 mil comedores de todo el país.

¿Cómo se llevará a cabo?

“Lo vamos a presentar en el Congreso para que salga en forma de ley”, declara.

Cuando se tomó conocimiento de este proyecto a través de los medios de comunicación de distintos puntos del país, el Presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, se comunicó con ellos para conocer más en detalles las intenciones de dicho programa. 

Por su parte, Massa, les recomendó lograr un “consenso” con otros empresarios -cuenta González- “Nos pidió que acompañen la presentación unos 6 u 8 empresarios y nosotros ya conseguimos 15/20″.

La intención es que este proyecto se convierta en Ley para que sean abarcadas todas las empresas; en este sentido Julio aclara: “Sólo las que crecieron en Pandemia” y aquellas en las que su actividad no se vió frenada y mantuvieron su nivel de venta.

Pero, ¿Cómo determinar eso?: “ lo determina el Estado, lo determina fácil”, dice.

En cuanto a las reuniones con empresarios, González destaca: “todos nos dicen que sí, que van a acompañar”

Cuando se habla de “empresas”, el Fundador de la Fábrica de pastas se refiere a: “Campo, Industria de alimentos, las Empresas de Comercio Electrónico, las de alcohol en gel, las de respiradores; son empresas que crecieron en plena pandemia, desde el 10% al 300%, como algunas categorías de Comercio Electrónico. Entonces ese 0,04%, de empresario a empresario, sabemos que se diluye en la productividad que genera mayores ventas”

Comisión Fiscalizadora

Si algo hemos aprendido en todos estos años, es que es necesario “fiscalizar” este tipo de proyectos. Es por eso, que plantean también la creación de una “Comisión Fiscalizadora”: “no sólo con gente de comedores, sino también, de gente idónea, honesta de la sociedad y la cultura”, dice Gonzalez. 

Por otro lado agrega que “esto también tiene su transparencia porque va a ir por medio de una tarjeta del Banco Nación a nombre del responsable del comedor; de ahí se harán compras locales (así se desarrolla el consumo local) y también puede ir acompañada de un plan nutricional porque en la medida que vos tenes los recurso podes comprar las cosas que nutricionalmente le hacen bien a los chicos”.

¿A qué empresas o empresarios alcanza?

No nos referimos al rubro en específico, sino a las empresas. Pero según nos cuenta Julio, “el alcance concreto lo determina la comisión del Congreso. A groso modo, son las empresas que en pandemia se mantuvieron y crecieron y las que crecieron en los últimos 30 años”.

Tal vez exista, ¿por qué no?, algún empresario que se niegue a esta “donación” por alguna razón en particular, pero ante esta posibilidad el mensaje de González es claro: “no lo tenes que tomar como un impuesto más, lo tenes que tomar como una inversión social. Vos le estás dando de comer a los chicos, que es la base para después poder educarlos y para que después sea la mano de obra, los empleados, la fuerza de trabajo, la inteligencia que saca el país adelante”

El plan, ¿contempla cuestiones nutricionales?

“Claro, es la parte más fácil del plan”, dice. “Lo más importante es generar los recursos. El abastecimiento de los comedores es siempre impreciso. Estamos hablando de inseguridad alimentaria cuando las dejamos solas a las madres en los comedores. Las estamos dejando que consigan lo que pueden, que pongan plata de sus bolsillos, que, prácticamente, salgan a mendigar o que consigan siempre del mismo donador“, reflexiona Julio.

Bajo este mismo relato manifiesta que, tal vez en este eslabón de la cadena, es donde se produce la mala alimentación de los chicos: “O no los estamos alimentando o los estamos alimentando mal. Pero si nosotros le generamos los recursos a través de una tarjeta y le bajamos un programa de nutrición de alimentos mensuales, de dieta mensual. Es más, hasta se puede descentralizar que por región se fomente el consumo de determinadas frutas y verduras que es lo más nutritivo que hay, de estación en cada región”, agrega.

A través del “Ministerio de la Alegría”, Oralí visita distintos comedores a lo largo y ancho del país. En estos viajes comprendieron que “no sólo había que dar un plato de comida, sino que también había que enseñar a pescar”. Por este aprendizaje fue que colaboraron con la fundación de la Asociación Argentina de Comedores “Soñadores Unidos”, en donde todos los miembros de la Comisión Directiva son responsables de comedores: “la idea es que ellos se empoderen y que los comedores sean ‘Centros de Desarrollo Social’ y no sólo comedores”, amplía Julio.

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