El Grupo Puente pide que flexibilicen la frontera Salto-Concordia

 El Grupo Puente pide que flexibilicen la frontera Salto-Concordia

Desde el inicio de la pandemia hemos conocido una infinidad de historias, estilos y modos de vida que se vieron truncados debido a las decisiones sanitarias que eran necesarias tomar. 

Entre estas decisiones se encuentra el cierre de fronteras. Esto dejó varadas a cientos de personas que cruzaban los puentes fronterizos para trabajar o estudiar. 

En esta oportunidad presentamos el caso del “Grupo Puente” de Concordia, conformado por más de 200 familias que llevan adelante su vida en Uruguay y Argentina. En muchos de estos casos, viajan a Argentina o Uruguay para trabajar, estudiar o cuidar a algún familiar que tengan a su cargo. 

Graciela González, una de las integrantes del grupo nos dijo: 

Nosotros trabajamos en un lado, por cuestiones de la vida, nos casamos y nos fuimos a vivir del otro y tenemos que seguir trabajando, tenemos que seguir viviendo, entonces el cierre de fronteras, el cierre del puente nos dejó varados de un lado o del otro”. 

Graciela González

Cabe destacar que los dos países permiten el ingreso, no está habilitado el cruce por el puente. Uruguay recibe a quienes tengan DNI uruguayo y siempre cumpliendo con los protocolos que incluyen PCR negativo y cuarentena, pero Argentina sólo permite el regreso al país a través del buquebus que parte de la ciudad de Montevideo. 

Esto significa que quienes se encuentren en Salto, a sólo 7 km de su hogar en Concordia, deben viajar hasta Montevideo, cruzar en buquebus, tomar un colectivo de larga distancia que los lleve a Concordia. Según el número que han calculado, como nos cuenta Graciela, esto requeriría un gasto de $100.000 y más de 1000 km para llegar a casa. 

En todo el grupo, que somos más de 200 personas, ninguno de nosotros tiene la condición económica de poder afrontar este gasto. Tampoco lo hacemos por turismo”. 

Graciela González

Historias de vida

Todos los integrantes del grupo viajaban a su trabajo y volvían a su hogar, de un país a otro. Algunos trabajan en Salto y tienen su familia y su vida en Concordia o al revés. 

No se trata de turismo ni de viajes comerciales a buscar mercadería, “es de vida”, nos dice Graciela. 

Además, muchos estudiantes debieron dejar su carrera, debido a la imposibilidad de cruzar o a lo dificultoso que resulta tanto en logística como económicamente. Otras personas, que viajaban todos los meses para hacerse con su sueldo, hace un año y medio que no pueden cobrar. 

Por otro lado, hay una persona que cruzó la frontera para cobrar el dinero de su madre, hace 5 meses, y quedó varada en Salto porque no cuenta con el dinero para dar la vuelta por Buquebus. 

“Lo que nosotros consideramos que es la vulneración de un derecho, que nos está afectando terriblemente. Porque ya no es sólo lo económico, sino que es lo emocional. Lo emocional porque nos han separado de nuestra familia, muchos han tenido que alquilar una piecita para poder vivir, seguir trabajando y no perder el trabajo y otros, han perdido su trabajo directamente”. 

Graciela González

De Concordia a Uruguay

Siempre que los que viajen de Argentina a Uruguay cuenten con los documentos uruguayos, podrán ingresar al país con un PCR y la cuarentena correspondiente de 7 días y un nuevo PCR ó, 14 días de aislamiento. 

En el caso de Argentina, el ingreso no está prohibido, se puede hacer sólo por Buquebus. Aquellos que tienen un vehículo propio pueden cruzar, pero de todas maneras, el viaje es a través del mismo transporte: Buquebus. Esto implica un gasto doble para las personas. 

Además, no está de más analizar que en el viaje desde Montevideo por agua, las personas se exponen a los contagios debido a la cantidad de gente que viaja en el buque. Esto no sería así en el puente, ya que cada familia mantendría su burbuja si viajan en su vehículo propio. 

El caso de Graciela 

Es docente, casada, trabaja en Argentina, vive en Uruguay y tiene a su madre, hija de inmigrantes eslovenos, en Concordia. 

Graciela viajaba todos los días a su trabajo, visitaba a su madre y volvía a su casa con su esposo. 

Su marido, tiene una enfermedad renal crónica que requiere diálisis 3 veces por semana y su madre, en Concordia, es una mujer de 78 años que no tiene más que a su hija para que la acompañe.

Desde mayo Graciela no puede ver a su madre, sólo hablan por teléfono todos los días, y cuenta con ayuda de los vecinos en Concordia. 

Los dos familiares que Graciela tiene a su cargo la necesitan y las autoridades no atienden su situación. 

Si yo me vengo para acá me vengo re cuidada porque no puedo contagiar a mi esposo con una enfermedad renal y deslizándose. Me voy a la Argentina, no puedo ir a contagiar a mi madre con 78 años, porque las dos personas que tengo a mi cargo son de riesgo”. 

Graciela González

Algunas personas, en una situación similar a la de Graciela optaron por llevar a sus padres a vivir con ellos, otros han perdido a algún familiar del otro lado de la frontera y no han podido cruzar. 

El pedido

El grupo se formó porque se conocían por su realidad. Conformaron un listado en el que figuran los documentos argentinos y uruguayos, los domicilios en los dos países, la situación particular de cada uno, junto a una petición de flexibilización de la frontera, que fue presentado al Ministerio de Salud, al Gobernador de la provincia, al Intendente de Concordia y en Migraciones.

Pero aún no hay respuestas. 

Hablan de flexibilización y no de apertura porque comprenden del peligro que esto significaría para la pandemia. 

Lo que nosotros queremos es una flexibilización para este grupo de personas que, sí o sí, necesitamos continuar con nuestra vida, y con nuestros afectos, nuestro trabajo y cobrando nuestro sueldo”.

Graciela González

También te puede interesar...