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Las trabajadoras sexuales de Argentina exigen el acceso a sus derechos

La Asociación Mujeres Meretrices de la Argentina cuenta 26 años de existencia y, tal como detallan en su sitio web, tiene su fundamento en la auto-organización de un sector de mujeres trabajadoras sexuales que han sido excluidas, discriminadas, marginadas y sometidas, históricamente, a todo tipo de maltrato. 

Podemos hablar de “trabajo sexual” y no de “prostitución”, como resultado de una larga batalla ideológica y política en el marco de la concepción de los derechos humanos y el respeto por la libre determinación de las mujeres. Y creemos que es necesario conseguir las condiciones dignas para realizar nuestro trabajo y así salir de la clandestinidad a la que nos exponen constantemente. Por esa razón nos organizamos como sindicato”. 

www.ammar.org.ar

Norma Torres es la representante de la Asociación en Entre Ríos y conversó con Radio 9. El objetivo de esta entrevista fue conocer más sobre este sindicato, y aportar un granito de arena en la eliminación de este tabú. Como lo describe Norma, el trabajo más antiguo.

El más antiguo y ¿llegará el día en el que no se haga más? 

En primer lugar, cabe destacar que en nuestro país están prohibidos los prostíbulos. Pero esto no impidió, ni impide, que siga existiendo el trabajo sexual. 

Trabajadora sexual ¿por elección o por obligación? 

Norma comenzó a trabajar a los 24 años. Hoy tiene 59, y asegura que fue una elección.

Acá nadie fuerza a nadie”. 

Norma Torres – Trabajadora Sexual

Cuando hablamos de trabajo sexual, o prostitución, se suele hacer un paralelismo (erróneo) con la trata de personas o la exclavitud sexual. Pero, de lo que poco se habla, es de las denuncias que presentan las trabajadoras sexuales contra la trata. 

“Nosotras estamos contra la trata”, dice Norma, y agrega: “Hemos denunciado y por eso perdimos a nuestra Secretraria General en Rosario, hace 18 años”. 

La Secretaria General de AMMAR, era Sandra Caberera. Fue asesinada con un disparo en la nuca el 27 de enero del 2004, luego de denunciar la complicidad policial para explotar sexualmente a niñas y adolescentes en cercanías a la Terminal de Ómnibus de Rosario. 

“Yo fui trabajadora en un cabaret y nunca vi menores de edad. Y fui yo para pedir lugar para trabajar en un cabaret. Yo, personalmente”. 

Norma Torres – Trabajadora Sexual

El tabú

Norma llevaba dos semanas trabajando cuando decidió contarle a sus hijos cuál era su actividad. Desde el primer momento, en su familia primó el respeto y la mente abierta. “Mis hijas se criaron viéndome trabajar, mis nietas se están criando viéndome trabajar, teniendo contacto con mis compañeras, tanto mujeres como compañeras trans”. 

Por otro lado, tal vez sea necesario comprender que las trabajadoras sexuales, no sólo se limitan a su trabajo. En muchas oportunidades, son quienes llegan a los lugares donde el Estado está ausente.

Charlas a chicos adictos, charlas preventivas, ayuda a comedores barriales, etc.: “todo eso que, por ahí, el Estado no lo hace, lo hacen las trabajadoras sexuales”.

Sin prostíbulos ¿menos actividad?

Ante esta pregunta Norma es muy clara: “Mermar no ha mermado nada, al contrario. Cada vez hay más trabajadoras sexuales”. Esto se refiere a que muchas mujeres, trans y hombres, deciden “sacarse la careta”, como nos dice la entrevistada, y asumir frente al mundo que se dedican al sexo. 

En Argentina no se ha logrado ningún reconocimiento en esta actividad. Los políticos han decidido, a través de los años, cerrar la puerta y no hablar sobre este tema: “nunca escuchan nuestras voces. Por eso yo siempre digo que aquel funcionario que se siente a hablar con nosotros y conozca la realidad, el por qué queremos que nos conozcan como trabajadoras sexuales, van a tener otra mirada”. 

En muchos casos hemos podido acceder a voces femeninas que hablan sobre el trabajo sexual, sin tener noción sobre cómo es realmente. Sin consultar a las mujeres que día a día, gracias a este trabajo, llevan el pan a su mesa. 

Yo y otras compañeras hemos tenido la oportunidad de hacer otro trabajo, pero por qué voy a hacer otro trabajo si yo no tengo que rendir horario, no tengo que rendirle a nadie mi trabajo. Es mi trabajo, es lo que elegí y lo que volvería a elegir en la otra vida”. 

Norma Torres – Trabajadora Sexual

A este colectivo, también lo integran mujeres trans y hombres. Y poco se habla de estos últimos, siempre se hace referencia a las trabajadoras sexuales, y en muchas oportunidades, de una manera muy despectiva.

La discriminación a estas mujeres viene de muchos años atrás, pero era palabra prohibida hacer referencia a esa violencia. Fueron torturadas y detenidas y, en algunas provincias argentinas, esto sigue sucediendo. 

Argentina y trabajo sexual

¿Será posible reglamentar el trabajo sexual en nuestro país? Norma tiene un deseo. Siendo honesta, asegura que la profesión nunca terminará, es por eso que sueña con que “toda aquella mujer que decida hacer trabajo sexual, tenga sus beneficios. Que tenga su obra social, que tenga un techo digno, que tenga vacaciones dignas y que pueda contar con un recibo de sueldo hasta para comprarse, si quiere, un ventilador o una estufa. Y que los que sigan ocupando bancos políticos, que abran las agendas, nos pongan y nos escuchen. Eso es lo que le pido a mi Argentina”.

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